5 Claves para educar en Empatía

Pequeñas cosas que podemos enseñar a nuestros hijos para aprender a mirar también a los demás. Publicado por primera vez en 2021 y actualizado en junio de 2026.

La empatía

De un modo general, podríamos decir que la empatía es la capacidad que tenemos para ponernos en el lugar de otra persona, intentar comprender cómo se siente y qué puede estar viviendo.

Pero para mí la empatía va un poquito más allá.

Es aprender a mirar a los demás, escuchar lo que nos cuentan, darnos cuenta de cuándo alguien necesita ayuda y entender que lo que sienten los demás también es importante.

Y esto no es algo que aprendamos de un día para otro.

La empatía se va construyendo poco a poco, en las pequeñas cosas que hacemos cada día. Cuando escuchamos a nuestros hijos, cuando les ayudamos a poner nombre a lo que sienten, cuando les enseñamos a fijarse en cómo está otra persona o cuando simplemente damos ejemplo con nuestra forma de tratar a los demás.

Hace unos años llegaron a mis manos dos libros que me hicieron reflexionar sobre la importancia de educar en empatía.

Educar en empatíaEn «Educar en la empatía», Luis Moya Albiol plantea la importancia de empezar a darle a la empatía un lugar más importante en la educación.

Y Anna Carpena Casajuana, en «La empatía es posible. Educación emocional para una sociedad empática», nos invita a ir un poquito más allá:

«Vayamos más allá de la piel de otra persona».

Una frase que me sigue gustando mucho porque, en el fondo, creo que ahí está una de las claves de la empatía: aprender a mirar más allá de nosotros mismos.

Mis 5 claves para educar en empatía 

Estas cinco claves no pretenden ser una receta. Son simplemente cinco pequeñas ideas para tener presentes en nuestro día a día.

Hace unos años preparé esta pequeña infografía con estas ideas. Cuando vuelvo a mirarla, sigo pensando que son cosas sencillas, pero que merece la pena recordar.

Vamos a detenernos un poquito en cada una.

1. Enséñales a escuchar

Cuando alguien te cuenta sus cosas es porque confía en ti.

Escuchar parece fácil, pero no siempre escuchamos de verdad. A veces nuestros hijos nos cuentan algo mientras estamos preparando la cena, mirando el móvil o pensando en todo lo que tenemos pendiente. Y, sin darnos cuenta, podemos estar transmitiéndoles que lo que nos cuentan no es tan importante.

No se trata de dejarlo todo cada vez que nuestros hijos quieren hablar, pero sí de enseñarles que cuando alguien nos cuenta algo, merece nuestra atención.

Podemos empezar por nosotros mismos: mirarles cuando nos hablan, no interrumpirles, preguntarles cómo se sienten o simplemente dejarles terminar lo que nos quieren contar.  Porque cuando enseñamos a un niño a escuchar, también le estamos enseñando a dar valor a la persona que tiene delante.

2. Enséñales a sonreír

Con una sonrisa se va a todos los sitios.

Una sonrisa puede parecer un gesto pequeño, pero muchas veces es la primera forma que tenemos de acercarnos a otra persona.

Una sonrisa al llegar a un sitio, al saludar a alguien, al encontrarnos con un amigo o incluso cuando vemos que otra persona necesita un poquito de cariño puede cambiar la manera en la que vivimos ese momento.

Y enseñar a nuestros hijos a sonreír también es enseñarles que nuestros gestos tienen un efecto en quienes nos rodean. Porque una sonrisa no cuesta nada y, sin embargo, puede hacer que alguien se sienta un poquito mejor.

3. Enséñales el valor de ayudar

Ayudar no significa hacer grandes cosas. A veces es recoger algo que se le ha caído a otra persona, compartir, echar una mano cuando alguien lo necesita o preguntar simplemente:

¿Te ayudo?

Podemos aprovechar muchas situaciones cotidianas para enseñarles que vivimos rodeados de personas y que, cuando podemos, también podemos hacer algo por los demás. Y no se trata de obligarles a ayudar siempre ni de convertirlo en una norma más. Se trata de que aprendan a mirar a su alrededor y descubran que un pequeño gesto puede ser muy importante para otra persona.

4. Enséñales a observar a los demás

A veces estamos tan pendientes de lo que nos pasa a nosotros que nos olvidamos de mirar qué ocurre a nuestro alrededor.

¿Te has fijado en que hoy tu amigo está más callado?

¿Has visto que mamá está cansada?

¿Crees que tu hermano necesita ayuda?

Aprender a observar no significa estar pendiente de todo lo que hacen los demás. Significa aprender a mirar un poquito más allá de nosotros mismos.

Y esta es quizá una de las claves que más me recuerda a una historia que me gusta mucho: El mono y el pez.

Una historia que nos hace pensar precisamente en cómo podemos intentar ayudar a los demás sin pararnos primero a observar qué necesitan realmente.

Y como las historias también se pueden cantar, de este cuento nació «Quique y el pez», una canción inspirada en aquella historia.

5. Enséñales a reconocerse y a conocer que los demás son importantes

Para poder entender a los demás también necesitamos aprender a conocernos.Reconocer lo que sentimos, saber qué nos gusta, qué nos preocupa, qué nos hace enfadar o qué necesitamos en determinados momentos nos ayuda a comprender que cada persona es diferente y que todas nuestras emociones importan.

Pero también tenemos que aprender que no somos los únicos. Los demás sienten, necesitan, se alegran, se enfadan, tienen miedo y también necesitan que los escuchemos.

Podemos enseñarles a decir cómo se sienten, pero también a preguntar a los demás cómo se sienten ellos. Porque cuando un niño descubre que sus emociones son importantes, también puede empezar a comprender que las emociones de quienes le rodean lo son.

Quizá por eso esta última clave reúna un poquito de todas las anteriores: conocernos a nosotros mismos para poder mirar a los demás con más comprensión.

Y al final, educar en empatía también consiste en enseñarles algo tan sencillo y tan importante como esto:

Yo soy importante, pero tú también lo eres.