El niño y el Viento del Norte

Cuento tradicional noruego adaptado para niños

Publicado por primera vez en 2018 y actualizado en septiembre de 2026

Tabla de contenidos

Érase una vez …

…hace mucho tiempo un niño que vivía con su madre a los pies de una montaña. No tenían casi nada. Cada saco de harina, cada mendrugo de pan y cada moneda contaban.

Un día regresaba de hacer unos recados cuando el cielo comenzó a silbar.

Primero fue una brisa.

Después un viento tan fuerte que le arrancó de las manos todo lo que llevaba.

El niño observó cómo la comida desaparecía entre remolinos. Aquello era todo lo que tenían para la semana.

—Iré a buscar al Viento del Norte.

Si había sido él quien se lo había llevado, también tendría que escucharle.

La primera subida a la montaña

El niño comenzó a subir.

Subió entre rocas. Subió entre pinos.Subió hasta que llegó a la cima, donde el viento parecía tener su hogar.

Entonces gritó con todas sus fuerzas.

—¡Viento del Norte! ¡Viento del Norteeee!

Una voz profunda respondió desde el aire.

—¿Quién me busca?

—Soy yo. Vengo a que me devuelvas lo que te has llevado. Era nuestra comida para toda la semana.

El viento guardó silencio un instante.

—Lo siento. Nunca me quedo con lo que arrastro. Lo hago sin querer.

Después sonrió con una ráfaga suave.

—Pero quiero compensarte.

Del remolino apareció un mantel blanco.

—Cuando tengas hambre, extiéndelo y di: «Mantel, dame de comer.»

El niño obedeció.

Al instante apareció una comida deliciosa.

—¡Gracias, Viento del Norte!

Y emprendió el camino de regreso.

El posadero codicioso

La noche cayó antes de llegar a casa.

Como no tenía dinero, pidió dormir en una posada.

—Puedes quedarte en un rincón —dijo el posadero— si me ayudas a servir la cena.

El niño trabajó hasta terminar.Después, cuando todos dormían, extendió el mantel.

Mantel, dame de comer.

Enseguida aparecieron platos humeantes.

El posadero lo vio.Y la codicia despertó en sus ojos.

Cuando el niño se quedó dormido, cambió el mantel mágico por otro corriente.

el posadero roba el mantel del viento del norte

 
A la mañana siguiente, el niño volvió feliz a casa.

—¡Mamá! Ya nunca volveremos a pasar hambre.

Extendió el mantel  y dijo.

Mantel, dame de comer.

Pero no ocurrió absolutamente nada. Pero qué pasaba ahora con ese mantel . Decidió volver a pedir explicaciones al viento.

—¡Viento del Norte!

—¿Quién me llama otra vez?

—El mantel ya no funciona.

El viento lo observó atentamente, viendo su cara de pena comprendió que el niño decía la verdad. Sopló y entonces apareció un pequeño carnero.

—Este amigo también podrá ayudarte. Solo tienes que decir: «Carnerito, dame dinerito.» Y unas monedas aparecerán.

El niño abrió mucho los ojos.—¡Muchas gracias! le dijo emocionado.

De nuevo regresó a casa, pero como la noche anterior tuvo que parar en la posada para dormir.

-“Esta vez”, le dijo al posadero,” tengo dinero. Dame una habitación”.

– “Págame por anticipado”, dijo el posadero.

El niño dijo “carnerito dame dinerito” y aparecieron unas monedas con las que pudo pagar la habitación.

El posadero  al ver esa maravilla de carnero, decidió  quitárselo mientras durmiera. Y como la noche anterior le cambió el carnero mágico por otro normal y corriente.

Al día siguiente el niño dejó la posada y llegó a su casa.

«Mamá ya no volveremos a pasar necesidades. Mira lo que me ha regalado el viento». Y comenzó a decir “carnerito, dame dinerito”. Pero no aprecieron monedas. Claro, no era el carnero mágico.

El niño se quedó blanco y decidió volver a ir a ver al Viento del Norte. ¿Por qué se burlaba así de ellos?

La tercera subida

Ahora sí estaba enfadado.

Subió la montaña casi corriendo.

—¡Viento del Norte! ¿Por qué nos haces esto?

—Qué te ocurre, dijo el viento

El niño le explicó que cuando llegaba a casa los regalos no funcionaban. El viento le preguntó que hacíaa antes de llegar a casa, el niño le dijo que como el viaje era largo, tenía que parar a dormir y siempre lo hacía  en la misma posada. El viento comprendió lo ocurrido y le dijo entonces. “Te voy a dar un nuevo regalo, que te ayudará. Ya verás. Toma este palo y si lo necesitas sólo tienes que decir: Palo, golpea. Y cuando quieras que pare dile:  Palo, para.”

El palo mágico

El niño comenzó su camino a casa muy extrañado con el nuevo regalo del Viento . Y claro,  tuvo que volver a pasar la noche en la misma posada. Al no llevar dinero, le tocó servir la cena para poder pagar el rincón para dormir.  El posadero esta vez no le vio hacer nada, pero pensó que seguro que el palo que el niño sujetaba era mágico. Bueno esperaría a que se durmiera  y se lo quitaría.

Pero esta vez el niño no confiaba en el posadero y estaba despierto cuando llegó. Al notar sus manos comprendió todo y dijo “Palo, golpea”.

El palo empezó a dar golpes al posadero sin parar.

“Ay, ay, para “dijo el posadero.

«¿Por qué habría de hacerlo, ladrón?” le dijo el niño

“Te devolveré todo”. Replicó e posadero.

el niño da una lección al tabernero con el regalo del viento del norte

Entre golpe y golpe, corrió a buscar el mantel y el verdadero carnero.

Cuando el niño comprobó que todo había vuelto a sus manos, sonrió.

Palo, para.

Y el palo quedó inmóvil. Aquella vez sí pudo regresar a casa con los tres regalos.

Y colorín, colorado…

Desde aquel día, el niño y su madre nunca volvieron a pasar hambre. Tampoco volvieron a dejarse engañar. Porque aprendieron que la perseverancia, la inteligencia y el valor pueden ser más fuertes incluso que el viento más poderoso.

 
 

Lo que nos enseña este cuento

  • La perseverancia tiene recompensa. El niño no se rinde cuando las cosas salen mal y sigue buscando una solución para ayudar a su madre.
  • La honestidad siempre cuenta. Aunque desconfía al final, el niño actúa con sinceridad y dice la verdad en todo momento.
  • La codicia tiene consecuencias. El posadero quiere quedarse con lo que no es suyo, pero termina teniendo que devolver todo lo que robó.
  • El valor no siempre significa ser el más fuerte. A veces basta con atreverse a dar el primer paso, incluso cuando el camino parece difícil.
  • Los problemas pueden resolverse con inteligencia. El niño aprende de lo ocurrido y consigue recuperar lo que es suyo sin rendirse ante la injusticia.
 

Algunas cosas que quizá no sabías de este cuento

El Viento del Norte no es el enemigo del cuento.
Aunque al principio parece ser el responsable de todos los problemas del niño, cuando este llega hasta él descubre que no ha sido su intención hacerle daño. El viento le explica que no se quedó con lo que llevaba y decide ayudarlo.

Los tres regalos aparecen cuando el niño busca una solución.
Primero recibe un mantel que le proporciona comida, después un carnerito que da monedas y, finalmente, un palo que le ayudará a recuperar lo que le han quitado. Cada regalo responde a una necesidad diferente del niño y de su madre.

El cuento juega con la repetición.
El niño sube una y otra vez hasta la montaña y vuelve a encontrarse con el Viento del Norte. Esta repetición es característica de muchos cuentos tradicionales y hace que los niños puedan anticipar lo que va a suceder… aunque esta vez el tercer regalo será muy diferente a los anteriores.

El posadero también forma parte de la enseñanza.
El niño confía en él y es engañado dos veces. Pero en la tercera ocasión aprende de lo ocurrido y encuentra la manera de evitar que vuelva a suceder. No se trata solo de recibir ayuda mágica, sino también de aprender de las experiencias.

Una historia que ha viajado hasta nosotros.
Este cuento pertenece a la tradición oral noruega y fue recogido por Peter Christen Asbjørnsen y Jørgen Moe en su conocida colección de cuentos populares noruegos. Como ocurre con muchos relatos tradicionales, existen diferentes versiones de la historia.

Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas de los cuentos tradicionales: aunque nacieron hace muchísimo tiempo, siguen encontrando la manera de llegar hasta nosotros y de tener algo que contarnos.

Preguntas para hablar con los niños

Después de leer el cuento, podemos seguir hablando un ratito sobre la historia:

  • ¿Qué habrías hecho tú si el Viento del Norte se hubiera llevado la comida de tu casa?

  • El niño decide subir solo a la montaña para hablar con el viento. ¿Te parece valiente? ¿Por qué?

  • De los tres regalos mágicos, ¿cuál te habría gustado recibir a ti?

  • ¿Por qué crees que el posadero decidió quedarse con los regalos del niño?

  • ¿Qué habrías hecho tú para descubrir que el posadero estaba engañando al niño?

  • ¿Crees que el niño hizo bien en utilizar el palo para recuperar sus regalos?

  • Si pudieras hablar con el Viento del Norte, ¿qué le preguntarías?

  • ¿Qué personaje del cuento te ha gustado más? ¿Y cuál menos?

  • ¿Qué crees que nos quiere enseñar esta historia?

¿Quieres recordar el cuento en un vistazo?

Si tenemos poquito tiempo para contar la historia, podemos recurrir a esta infografía de El niño y el Viento del Norte.

En ella encontrarás los momentos más importantes del cuento resumidos de una forma sencilla y visual, para que podamos recordar juntos la historia del niño, sus tres encuentros con el Viento del Norte y los regalos mágicos que recibe.

Una pequeña ayuda para esas noches en las que tenemos ganas de contar un cuento, pero el tiempo se nos escapa.

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